¿Qué son los biocombustibles y qué rol tienen en la transición energética?

Cuando hablamos de transición energética, solemos pensar en energía solar o eólica. Sin embargo, existen otras alternativas renovables que también pueden contribuir a reducir el uso de combustibles fósiles y diversificar la matriz energética: los biocombustibles.

¿Qué son los biocombustibles y qué rol tienen en la transición energética?

Cuando hablamos de transición energética, solemos pensar en energía solar o eólica. Sin embargo, existen otras alternativas renovables que también pueden contribuir a reducir el uso de combustibles fósiles y diversificar la matriz energética: los biocombustibles.

Producidos a partir de biomasa y diferentes materias primas de origen biológico, pueden utilizarse para generar energía y reemplazar, total o parcialmente, combustibles de origen fósil.

Entre estas alternativas se encuentran el bioetanol, el biodiésel, el biogás y el biometano, un combustible renovable que está ganando relevancia a nivel global por su versatilidad y por la posibilidad de aprovechar residuos orgánicos para su producción.

¿Qué son los biocombustibles?

Los biocombustibles son combustibles producidos a partir de biomasa, es decir, materia de origen biológico que puede utilizarse como fuente de energía.

Forman parte de un conjunto más amplio denominado bioenergía, que comprende distintas formas de aprovechar la biomasa para producir electricidad, calor o combustibles.

A diferencia de los combustibles fósiles, cuya formación requiere millones de años, los biocombustibles utilizan recursos renovables que pueden provenir de cultivos, residuos agrícolas, efluentes ganaderos, residuos agroindustriales y otras fuentes de materia orgánica.

Por eso, su desarrollo puede vincular la generación de energía con el aprovechamiento de recursos disponibles localmente.

→ Para conocer más sobre este concepto, podés leer: “Bioenergía: qué es, cómo funciona y por qué es clave para un futuro sostenible”.

¿Qué tipos de biocombustibles existen?

Los biocombustibles pueden presentarse en diferentes formas. Algunos de los más conocidos son:

Bioetanol: es un biocombustible líquido que puede producirse a partir de materias primas vegetales ricas en azúcares o almidón, como el maíz o la caña de azúcar. Se utiliza principalmente mezclado con naftas/gasolina.

Biodiésel: se produce a partir de aceites vegetales, grasas animales y otras materias primas y puede utilizarse en reemplazo parcial o total del gasoil, según las condiciones y regulaciones aplicables.

Biogás:es un gas combustible que se produce de forma natural o en dispositivos especiales mediante la descomposición de materia orgánica —como residuos agrícolas, estiércol, lodos o desechos de comida— en ausencia de oxígeno (proceso anaeróbico)

Biometano: es un combustible gaseoso renovable que puede obtenerse a partir de la purificación del biogás. Su composición y características permiten utilizarlo como alternativa al gas natural de origen fósil.

Aunque tienen procesos productivos y aplicaciones diferentes, todos forman parte de una misma búsqueda: incorporar fuentes renovables capaces de sustituir combustibles fósiles en distintos usos energéticos.

¿Cómo contribuyen los biocombustibles a reducir emisiones?

Una de las razones por las que los biocombustibles forman parte de las estrategias de transición energética es su potencial para reemplazar combustibles fósiles y reducir las emisiones asociadas a su uso.

Sin embargo, su impacto no es igual en todos los casos. Para evaluar sus beneficios es necesario considerar el ciclo de vida completo: desde la materia prima utilizada y su procesamiento hasta el transporte y el uso final del combustible.

En el caso del biogás y el biometano producidos a partir de residuos, existe además otra oportunidad. Una gestión adecuada de residuos agrícolas, ganaderos o urbanos puede evitar emisiones de metano que podrían generarse por su descomposición y, al mismo tiempo, aprovechar ese recurso para producir energía.

Por eso, la Agencia Internacional de Energía (IEA) señala que el biogás y el biometano pueden contribuir tanto a sustituir combustibles fósiles como a reducir emisiones asociadas a residuos y actividades agropecuarias, siempre que su producción se realice aplicando buenas prácticas.

Del biogás al biometano

Una de las características diferenciales del biometano es que puede producirse a partir del aprovechamiento de residuos y efluentes orgánicos.

El proceso comienza con la digestión anaeróbica, mediante la cual microorganismos degradan materia orgánica en ausencia de oxígeno y producen biogás.

Este biogás está compuesto principalmente por metano y dióxido de carbono. A través de un proceso de purificación conocido como upgrading, se elimina gran parte del dióxido de carbono, el agua y otros componentes hasta obtener un gas con alta concentración de metano: el biometano.

La Agencia Internacional de Energía define al biometano como una fuente prácticamente pura de metano y señala que sus características son muy similares a las del gas natural.

De esta manera, un residuo orgánico puede iniciar un nuevo ciclo:

Residuos orgánicos → biogás → purificación → biometano → energía

Este proceso conecta dos desafíos: la gestión y valorización de residuos y la generación de energía renovable.

¿Por qué el biometano está ganando relevancia?

El interés por el biometano viene creciendo a nivel internacional.

Según la Agencia Internacional de Energía, desde 2020 se introdujeron más de 50 nuevas políticas vinculadas con el biogás y el biometano en distintos países.

Una de las principales ventajas del biometano es su versatilidad. Al tener características similares a las del gas natural, puede utilizarse en diferentes sectores y aprovechar parte de la infraestructura y los equipos existentes.

Esto permite pensar al biometano no solamente como una fuente renovable de energía, sino también como una alternativa para aquellos usos en los que reemplazar combustibles fósiles presenta mayores desafíos.

La IEA proyecta que la producción mundial conjunta de biogás y biometano crecerá alrededor de un 22 % entre 2025 y 2030, con el biometano impulsando el crecimiento neto durante ese período.

¿Qué sectores pueden beneficiarse del uso de biometano?

Por sus características similares a las del gas natural, el biometano puede incorporarse en diferentes actividades.

Entre los sectores con potencial de aprovechamiento se encuentran:

  • Industria: especialmente procesos que requieren energía térmica, calor o vapor y que actualmente utilizan gas natural u otros combustibles fósiles.

  • Agroindustria: además de demandar energía, puede generar residuos y efluentes orgánicos que funcionan como materia prima para producir biogás y biometano.

  • Transporte pesado: puede representar una alternativa renovable para flotas y actividades logísticas donde la electrificación presenta mayores desafíos.

  • Generación de energía: puede utilizarse como combustible para producir electricidad y energía térmica.

  • Actividades conectadas a redes de gas: cuando se cumplen las condiciones técnicas y regulatorias necesarias, el biometano puede incorporarse a la infraestructura gasífera existente.

Esta variedad de aplicaciones es uno de los factores que explican el creciente interés por su desarrollo.

Brasil: un caso regional de desarrollo de los biocombustibles

Brasil es uno de los mercados de referencia de América Latina en materia de biocombustibles. A su histórico desarrollo del bioetanol y el biodiésel se suma actualmente un creciente interés por el biogás y el biometano.

La Empresa de Pesquisa Energética (EPE), organismo público encargado de realizar estudios para el planeamiento energético brasileño, identifica al biometano como una oportunidad para ampliar la producción de combustibles renovables aprovechando residuos agroindustriales, agropecuarios y urbanos.

El país también está analizando alternativas para transportar el biometano desde los lugares donde se produce hasta los centros de consumo, incluso cuando no existe conexión directa con un gasoducto.

El caso brasileño muestra cómo el desarrollo de los biocombustibles puede evolucionar incorporando nuevas tecnologías y materias primas, y cómo el biometano comienza a integrarse dentro de una estrategia energética más amplia.

Biocombustibles y economía circular

Los biocombustibles también pueden tener un rol dentro de modelos de economía circular.

Esto se vuelve especialmente visible en el caso del biogás y el biometano cuando su producción parte de residuos y efluentes orgánicos provenientes de actividades productivas.

En lugar de considerar estos materiales únicamente como residuos que requieren tratamiento, es posible evaluar su potencial como recursos para producir energía.

Así, la generación de biogás y biometano puede integrar en un mismo proceso valorización de residuos, producción de energía renovable y aprovechamiento de recursos locales.

→ ¿Cómo pueden convertirse los residuos agroindustriales en nuevos recursos? Conocé más sobre valorización de residuos y producción de energía en esta nota.

El potencial del biometano

El desarrollo de los biocombustibles no depende de una única tecnología ni existe una solución aplicable a todos los sectores.

La transición energética requiere combinar distintas alternativas de acuerdo con los recursos disponibles, las necesidades energéticas y las características de cada territorio.

En ese escenario, el biometano presenta una oportunidad particular: producir un combustible renovable a partir de recursos locales y utilizarlo como alternativa al gas natural de origen fósil.

La Agencia Internacional de Energía destaca que el biogás y el biometano pueden contribuir simultáneamente a la seguridad energética, la gestión de residuos, la reducción de emisiones y el desarrollo agrícola.

Este potencial adquiere especial relevancia en regiones con una fuerte actividad agroindustrial y disponibilidad de biomasa y residuos orgánicos.

Del residuo al combustible renovable

Los biocombustibles amplían las alternativas disponibles para avanzar hacia sistemas energéticos más diversificados y con mayor participación de fuentes renovables.

Dentro de ese universo, el biometano conecta la bioenergía con la economía circular: permite transformar materia orgánica en biogás y, mediante su purificación, obtener un combustible renovable con múltiples aplicaciones.

En Bioeléctrica trabajamos desde hace más de una década en el desarrollo de soluciones vinculadas al biogás y la valorización energética de biomasa. Hoy, el biometano representa un nuevo paso dentro de ese camino y una oportunidad para continuar desarrollando soluciones energéticas a partir de recursos disponibles localmente.